Peligros y riesgos hay en todos los deportes. En el esquí también. Y
para evitar o, al menos, prevenir graves accidentes hay que tener muy
prudencia, paciencia y no ir tan rápido como se desearía. Los niños
caerán muchas veces, pero no suelen tener lesiones graves; los adultos
sí pueden sufrir más daño, sobretodo en las rodillas. A los niños les
afecta más a la cabeza, donde pueden darse golpes o cortarse. Por eso es
obligatorio el uso del casco en todas las estaciones de esquí. Además
es aconsejable que los niños beban mucha agua para que no se deshidraten
y que lleven ropa adecuada, que les abrigue bien del frío y sea de
colores vistosos para localizarles rápidamente.
Queda pendiente otro post hablando de la indumentária.
Pero como profesionales de la nieve y de la educación no son sólo estos los peligros que deben preocuparnos. Así lo creo.
ResponderEliminarHay algo más, algo referente al desarrollo del niño esquiador a tener en cuenta: ser niño y ser esquiador, y las consecuencias para su futuro como individuo y como deportista.